All in cerveza

Hace un par de semanas atrás sentado en la barra y disfrutando de una hefeweizen, recién salida del horno y traída directamente de Alemania, tomé mi copa y la compartí con mis amigos. El primero que la probó exclamó: “es como una cerveza para mujer”, a los pocos segundos,  el resto del grupo coreó: “SIIII”.
 

El sueño de todo cervecero es  encontrarla cerveza perfecta y disfrutar el día con la mejor pinta que podamos encontrar,  pero esta realidad ha ido cambiando en los últimos años.   Tanto la industria y  los  consumidores  no están siempre premiando a las cervezas mejor elaboradas sino que prefieren  la innovación, experimentación, el exceso de alcohol, el  lúpulo, la agresividad y un largo etcétera de características “voladoras de luces”. Incluso, en algunos casos ni siquiera ésto, sino que solo el afán por probar una cerveza nueva para nuestra colección, para la selfie respectiva, como una especie de check list o competencia inexistente.