Una mirada crítica a las tendencias generacionales
Durante los últimos cinco años se ha repetido, casi como un mantra apocalíptico, que la industria del alcohol está al borde del colapso porque las nuevas generaciones “ya no beben”. El discurso ha sido tan convincente que algunos actores del sector incluso consideran diversificar sus negocios hacia otras categorías, convencidos de que la industria alcohólica podría desaparecer de forma catastrófica. Uno de los sectores que más ha ganado atención en este contexto es el de las bebidas sin alcohol.
Sin embargo, este alarmismo —aunque comprensible frente a ciertos indicadores— está lejos de reflejar un análisis completamente racional. Lo que sí muestran los datos son tendencias reales que la industria debe observar con atención para adaptarse y evolucionar.
Gen Z bebe menos, pero el contexto importa
Es un hecho que la llamada Generación Z presenta hábitos de consumo distintos frente a generaciones anteriores como Millennials o Gen X. Diversas investigaciones confirman que Gen Z consume menos alcohol que sus predecesores.
Algunos datos relevantes:
Según distintos estudios, Gen Z consume alrededor de un 20% menos alcohol per cápita que Millennials o Boomers.
En Estados Unidos, 35.8% de los adultos de Gen Z se identifican como abstinentes, según datos de Attest (2024).
Entre quienes no consumen alcohol, las principales razones son:
falta de interés (46%)
bienestar o salud mental (34%)
gusto personal (30%)
La inclinación de esta generación hacia la salud, el bienestar y un estilo de vida más “fit”, con menor tolerancia a los excesos, está ampliamente documentada.
Pero aquí entra un elemento sociocultural importante: Gen Z ha crecido en un entorno mucho más digitalizado, protegido y con menor exposición a los rituales sociales tradicionalmente asociados al consumo de alcohol.
Además, muchos han alcanzado la adultez en medio de incertidumbres económicas y laborales, permaneciendo por más tiempo en casa de sus padres o retrasando etapas de independencia. Y aunque hoy beban menos, esto podría cambiar a medida que enfrenten plenamente las presiones de la vida adulta, el estrés laboral y la búsqueda de espacios de socialización.
La historia muestra que el consumo de alcohol ha acompañado durante milenios los ciclos sociales y emocionales de las sociedades humanas.
El mercado sigue impulsado por generaciones mayores
Un hallazgo interesante que aparece de manera consistente en diversos estudios es que las generaciones mayores no están bebiendo menos. En algunos casos, incluso consumen más que antes, aunque de forma diferente.
Boomers y Gen X representan cerca del 60% de los compradores de alcohol, según NielsenIQ.
Gen Z adulta representa aproximadamente el 9% de los compradores actuales.
Esto confirma que el grueso del mercado sigue dependiendo de consumidores históricos, quienes además muestran una clara evolución en sus hábitos.
En lugar de consumir más volumen, muchos consumidores maduros están optando por bebidas premium, craft o de mayor calidad, aunque en menor cantidad. Esta “madurez del consumidor” coincide con tendencias globales hacia la premiumización y la moderación consciente.
Las bebidas sin alcohol no indican colapso, sino diversificación
La expansión de productos sin alcohol —vinos 0.0, cervezas NA y cócteles sin alcohol— no debe interpretarse necesariamente como una señal de crisis.
Más bien, refleja una diversificación del mercado.
El mercado global de bebidas no alcohólicas alcanzó USD 1.41 billones en 2025 y se proyecta que crecerá hasta USD 2.85 billones en 2035.
Este crecimiento no responde únicamente a Gen Z. También proviene de consumidores adultos que alternan ocasiones de consumo, incorporando opciones sin alcohol dentro de estilos de vida más equilibrados.
Latinoamérica: un mercado influido por la economía
En algunos países latinoamericanos el consumo parece haber disminuido en ciertos periodos, pero los análisis disponibles sugieren que las variaciones están más vinculadas a factores económicos que a cambios culturales generacionales.
Variables como:
inflación
poder adquisitivo
PIB per cápita
urbanización
precios e importaciones
influyen directamente en los niveles de consumo.
Aun así, Latinoamérica sigue siendo una de las regiones con mayor consumo per cápita del mundo, con aproximadamente 6.5 litros de alcohol puro por persona al año, ocupando el tercer lugar global según la OMS.
Esto confirma que el mercado regional continúa siendo históricamente fuerte, con dinámicas más económicas que culturales.
La industria no está muriendo, está cambiando
El discurso sobre la “muerte del alcohol” simplifica una realidad mucho más compleja.
Lo que realmente está ocurriendo es lo siguiente:
Gen Z bebe menos, pero no ha abandonado completamente el consumo, y sus hábitos podrían evolucionar con el tiempo.
Boomers y Millennials siguen siendo el motor del mercado.
Las bebidas sin alcohol crecen rápidamente, pero como complemento, no como reemplazo.
En Latinoamérica, los cambios responden más a factores económicos que a transformaciones culturales profundas.
La industria del alcohol no está desapareciendo: está evolucionando.
Quienes logren interpretar estas tendencias —premiumización, moderación consciente, bienestar y bebidas sin alcohol— tendrán una ventaja estratégica en los próximos años.
Tecnología para una nueva generación de bebidas
En este contexto de transformación, muchas empresas están explorando la incorporación de bebidas sin alcohol dentro de su portafolio.
Para quienes buscan desarrollar este tipo de productos, Omnia Technologies ofrece soluciones tecnológicas y de ingeniería especializadas. Con su experiencia en equipamiento y procesos de producción, la compañía proporciona herramientas para desarrollar desde cervezas 0.0 hasta nuevas categorías de bebidas funcionales y saludables, acompañando a las marcas en la evolución de sus portafolios.
