Matemáticas y geometría en la elaboración de cerveza: Fibonacci y similares

En la elaboración de cerveza se utilizan muchos números: OG, IBU, temperaturas de fermentación, entre otros. Y, por supuesto, se podría hablar muchísimo sobre cada uno de ellos.

Antes de jubilarme, mi carrera profesional estuvo ligada a la gestión de riesgos en una importante institución financiera belga. Por eso, buena parte de mi trabajo estaba determinado por las matemáticas y disciplinas afines, como la geometría y, naturalmente, los números.

Una de las cosas que siempre me llamó la atención fue el uso de la secuencia de Fibonacci por algunos operadores en las salas de negociación para intentar predecir los movimientos de la bolsa. Me fascinaba por completo, sobre todo porque el gran gurú de esta corriente, Robert Prechter, con su teoría de las ondas de Elliott, se equivocaba prácticamente todo el tiempo, funcionando casi como un indicador inverso.

Dado mi enorme interés por la cerveza, comencé a preguntarme si esta secuencia también se aplicaba en la elaboración cervecera. Y, a partir de ahí, si otras matemáticas o geometrías se habían utilizado —o se utilizan— en la cerveza.

Pero primero, algo de contexto sobre a qué me refiero.

Fibonacci —hijo de Bonacci— nació alrededor de 1170 como Leonardo de Pisa, o Leonardo Pisano, y fue un matemático italiano conocido principalmente por introducir la secuencia de Fibonacci en el mundo occidental. Su trabajo tuvo una profunda influencia, especialmente en la teoría de números, y se ha asociado con aplicaciones en la naturaleza y en las medidas humanas, pero también en creaciones humanas como la música, el diseño, la arquitectura o la pintura, aunque algunos señalan que estas relaciones suelen ser aproximadas y casi nunca perfectas.

La secuencia de Fibonacci, también llamada a veces “la regla de la naturaleza”, es una serie de números en la que cada número es la suma de los dos anteriores. Hablamos de:

(0) – 1 – 1 – 2 – 3 – 5 – 8 – 13 – 21 – 34 – 55 – 89 – 144 – 233, etc.

Esta serie suele representarse popularmente en forma de espiral.

Al parecer, esta secuencia ya era conocida por Fidias (490–432 a. C.), Platón (427–347 a. C.) y Euclides (siglos IV–III a. C.), aunque fue Leonardo quien la popularizó. Además, cuando un número de la serie se divide por su predecesor, se comienza con 2 y gradualmente se avanza hacia 1,6180339887, valor conocido como Phi —en referencia a Fidias—. Esta proporción recibe el nombre de proporción áurea, número áureo, razón trascendente, número divino, razón divina, entre otros.

A partir de ahí, quise revisar si esta secuencia se utilizaba en la elaboración profesional de cerveza y, de ser así, cómo.

Encontré una cervecería llamada Fibonacci Brewing, ubicada en Mount Healthy, cerca de Cincinnati, Ohio. Para saber más sobre el motivo y la forma en que utilizaban este nombre, los contacté por correo, pero pese a varios intentos no recibí respuesta. Afortunadamente, la World Beer Cup 2025 se realizó cerca de Cincinnati y pude visitar la pequeña cervecería. Allí supe que sus dueños son matemáticos con amor por la naturaleza —tienen cabras y otros animales junto a la cervecería—, y por eso eligieron Fibonacci como nombre. Pero, hasta donde pude comprobar, no aplican la secuencia en sus procesos, ni tampoco en el logotipo.

Otra cervecería con una conexión visual es Popihn, en Vaumort, Francia, que utiliza la espiral como símbolo de la cervecería. Es realmente llamativa y, aparentemente, elegida a propósito. Por eso, les pregunté en varias ocasiones el motivo, pero nuevamente no recibí respuesta. Al parecer, muchas cervecerías no están demasiado interesadas en compartir información, ni siquiera cuando podría significar publicidad.

A través de RateBeer —cerrado el 1 de febrero de 2025— encontré varias cervezas con Fibonacci en el nombre. Por ejemplo, Le Trou du Diable XIII La Suite de Fibonacci (Canadá), WhiteFrontier Dry & Bitter Glazed Fibonacci (Suiza) y Multiple Fibonacci Mango Milkshake (Estados Unidos). Sin embargo, al leer sus descripciones generales, pocas explicaban por qué se había utilizado ese nombre. Contacté a todas para pedir más detalles, pero sin éxito, en parte porque muchas eran cervezas de edición única creadas por cerveceros que ya no trabajaban allí.

Las que sí entregaban algún tipo de información no siempre eran claras respecto de lo que hacían. Por ejemplo, Parkersburg Fibonacci DOSSier (Estados Unidos) menciona el uso de matemáticas avanzadas, pero no explica cómo ni por qué.

Sin embargo, encontré dos casos con detalles interesantes. Bakunin, de San Petersburgo, tiene una cerveza llamada Bakunin Fibonacci, elaborada con Chinook, Centennial y Mosaic, y declara utilizar la serie 1, 1, 2, 3, 5, 8.

También está Cervecería Spoh, de Santiago de Chile, con su Spoh Fibonacci, que señala: “Fibonacci es una American Amber Ale (AAA), producto de una elaboración que sigue los principios matemáticos de la secuencia de Fibonacci. La cocción comienza con 75 minutos y 75 gramos de lúpulo, con una secuencia ascendente en las cantidades de lúpulo y una secuencia descendente en los tiempos de adición, llevándonos poco a poco hacia adiciones tardías de mucho lúpulo, logrando una gran experiencia entre el conjunto de maltas y un marcado lupulado”.

A partir de esto, se puede deducir qué pueden hacer, o podrían hacer, los cerveceros con Fibonacci:

  • Volumen de adición de lúpulo: usar la secuencia de Fibonacci como guía para las adiciones de lúpulo en una receta. Por ejemplo, añadir lúpulos en cantidades correspondientes a los números de Fibonacci (1, 1, 2, 3, 5, etc.). Este método permite crear un perfil de lúpulo por capas, potenciando amargor, sabor y aroma. Un enfoque típico podría consistir en utilizar una menor cantidad de lúpulo para amargor, una cantidad moderada para sabor y una mayor cantidad para aroma, reflejando el patrón de crecimiento de la secuencia.

  • Tiempos de adición de lúpulo: utilizar la secuencia como marco temporal, agregando lúpulo después de 1 minuto o periodo, luego tras 2 minutos o periodos, después 3, 5, etc.

  • Otros ingredientes: no solo el lúpulo puede utilizarse con esta lógica. También podría aplicarse a especias, frutas u otros ingredientes.

En un intento por mantenerme alineado con el espíritu de los tiempos, puse a trabajar a la Inteligencia Artificial. Sin embargo, quedó rápidamente claro que la IA y la cerveza no siempre hacen una buena pareja; de hecho, más bien lo contrario.

Varias de las cervezas de cervecerías profesionales que supuestamente tenían relación con Fibonacci no mostraban ninguna conexión real, ya que muchas estaban simplemente asociadas al concepto de “espiral”. Algunos ejemplos:

  • Downward Spiral IIPA, de Spiral Brewing, ubicada en Hastings, Minnesota. Sin embargo, la “espiral” hace referencia al histórico puente en espiral que existía en la zona.

  • Sum Fun IPA, de Oakshire Brewing, en Eugene, Oregon, sobre la cual la IA afirmaba: “incorpora distintos lúpulos de una manera inspirada en la secuencia de Fibonacci, demostrando su versatilidad en diferentes estilos de cerveza”. Al contactar a mis amigos en Oakshire, quedaron completamente sorprendidos con esa afirmación, ya que la cerveza no tiene ninguna relación ni con Fibonacci ni con espirales.

  • Silver City Ride the Spiral, con una etiqueta muy atractiva. Sin embargo, la cervecería me respondió que no tenía nada que ver con Fibonacci, sino con la canción Lateralus de la banda de rock Tool.

Además, en diversos libros sobre la proporción áurea encontré otras series matemáticas alternativas que podrían utilizarse de manera similar a Fibonacci en la elaboración cervecera.

Las más simples serían los conjuntos numéricos tradicionales, es decir:

1, 2, 3, 4, 5, 6, etc.

O las secuencias de números pares o impares:

2, 4, 6, 8…

o

1, 3, 5, 7, 9…

Otra posibilidad sería el uso de números primos, dando como resultado:

1, 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, etc.

Una alternativa algo más compleja es la secuencia de números triangulares, definida como:

x = n(n+1)/2

que genera una serie como:

1, 3, 6, 10, 15, 21, 28, 36, 45…

También podrían emplearse los números cuadrados, definidos como:

y representados como:

1, 4, 9, 16, 25, 36, 49, 64…

Las posibilidades son prácticamente infinitas, ya que incluso se podrían usar potencias sobre determinados números. El ejemplo más simple sería utilizar el número 2:

2, 4, 8, 16, etc.

Para cerrar esta parte —y profundizando un poco más— descubrí también la existencia de la Secuencia de Lucas, bastante similar a Fibonacci. La diferencia radica en sus valores iniciales, ya que comienza de otra manera:

2 – 1 – 3 – 4 – 7 – 11 – 18 – 29 – 47 – 76 – 123 – 199 – 322…

Muy cercana a esta también se encuentra la llamada Secuencia Egipcia.

Y ya que entramos en territorio egipcio, vale la pena detenerse un momento allí.

Hasta ahora hemos hablado del formato en espiral, pero existe otra representación interesante: el Ojo de Horus.

Horus era hijo de Osiris e Isis, dos de las figuras más veneradas de la mitología egipcia. Osiris era el dios del más allá, mientras Isis representaba la magia y la maternidad.

Uno de los símbolos más reconocidos asociados a Horus es precisamente el Ojo de Horus, que simboliza protección, sanación y restauración.

Cada parte del ojo estaba asociada a un número y a un significado sensorial:

½ → olfato

¼ → visión

1/8 → pensamiento

1/16 → audición

1/32 → gusto

1/64 → tacto o sensación

Es decir, prácticamente todos los sentidos humanos… y todos, de una forma u otra, pueden relacionarse con la degustación de cerveza.

Esta serie numérica también podría utilizarse como inspiración en el diseño de recetas o metodologías cerveceras.

El número 3 estaba asociado a Osiris (padre), el 4 a Isis (madre) y el 5 a Horus (hijo), formando un triángulo rectángulo perfecto, ampliamente utilizado por los egipcios en la construcción de pirámides y otras estructuras.

Al observarlo más de cerca, resulta inmediatamente reconocible como el ejemplo clásico del Teorema de Pitágoras:

A² + B² = C²

donde A² y B² representan los catetos del triángulo y C² la hipotenusa.

Así:

3² + 4² = 5²

Este patrón también se conoce como el “Triángulo Sagrado”.

Pitágoras (c. 570–495 a. C.), filósofo y matemático griego, es conocido principalmente por su trabajo en geometría. Sin embargo, parece claro que este principio ya era conocido y utilizado por los egipcios siglos antes.

Por tanto, tanto los números 3, 4 y 5, como sus resultados (9, 16 y 25) podrían emplearse como inspiración dentro de la elaboración cervecera.

Todo esto quizá no sea especialmente importante para el consumidor de cerveza, pero sí da pie a conversaciones interesantes y demuestra que los cerveceros pueden utilizar prácticamente cualquier cosa como inspiración para desarrollar sus recetas.

Como conclusión, una recomendación: definitivamente no utilicen Fibonacci —ni ninguna de estas secuencias— para sus hábitos de consumo o degustación.

Podría conducir a una embriaguez turbo.

Referencias

Fibonacci Brewing

http://fibbrew.com/

Popihn Brewery

https://www.facebook.com/Popihn/

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