Como ya sabemos, la cerveza consta de 4 ingredientes básicos que si o si deben incluirse durante su elaboración: Malta (De cebada principalmente), lúpulo, levadura y agua. Si a lo anterior sumamos que es posible agregar una infinidad de ingredientes adicionales, los cuales serán conocidos como “adjuntos” y cuyo objetivo debe ser dar mayor sabor y aroma a nuestra cerveza, las posibilidades son infinitas.

Durante el 2020, a causa de la suspensión de las actividades por la pandemia covid 19, fueron muy pocas las competencias y copas cerveceras que se llegaron a realizar en América Latina. La Indibeercup fue una de las pocas copas que se pudieron realizar. Frente a esta situación, y en este segundo semestre, se han retomado algunas de las competencias en la modalidad virtual. Algunas de ellas para Home Brewer, como la Copa de Homebrewers de Panamá, otras para micro cervecerías, como la Copa Argentina.

Desde tiempos remotos, los microorganismos han sido empleados por la humanidad como herramientas esenciales para la obtención de medicamentos (antibióticos, vitaminas, aminoácidos), elaboración de alimentos (pan, queso, leche, bebidas y licores), fabricación de solventes, entre muchos otros productos. En el ámbito de la industria de las bebidas alcohólicas, los microorganismos, y en especial las levaduras, han permitido desarrollar una inmensa gama de productos y sub productos tales como, vinos, cervezas, hidromieles, sidras, sake, whisky, gin, vodka, entre otros, y que hoy en día están presentes en nuestra mesa y en nuestra vida social.

Es posible que se sorprendan al escuchar lo que Chase Healey y su equipo estaban preparando para el reciente miércoles por la mañana cuando John Holl llamó a la cervecería. Healey fundó American Solera como un proyecto de barricas que permitiría que el tiempo y los microbios hicieran lo suyo, acompañado de los conocimientos de un experto para generar las mezclas correctas.

La revolución de las IPAs americanas ya lleva más de 30 años en Estados Unidos, pero la concepción de qué significa el estilo y cómo lo interpretamos a la hora de sentarnos a diseñar una receta, viene cambiando significativamente con los años y, muchas veces, es tan dinámico que no nos da tiempo a sentarnos a leer blogs y estudiar estilos que tienen nada más que unos meses en el mercado.